Tarea 2.1. ¿Qué podemos esperar de nuestros alumnos respecto al manejo del lenguaje?

LÍNEA DE TIEMPO Y REFLEXIÓN SOBRE LA RELACIÓN ENTRE LOS PROCESOS VINCULADOS AL LENGUAJE Y LA COMPRENSIÓN Y EXPRESIÓN VERBAL

La línea de tiempo está creada con SimpleMind Pro, y la autora es Ainhoa Corral Luna.

REFLEXIÓN

PRIMER AÑO

La evolución neurológica y fisiológica del ser humano van de la mano y todo es un constante aprendizaje. Cuando un bebé nace y durante su primer año de vida, su cerebro bulle de actividad. Sabemos que, a nivel lingüístico, escuchan desde el útero materno, y durante todo ese primer periodo van distinguiendo los sonidos de la lengua materna, van descubriendo cierto vocabulario referencial y se dan cuenta, poco a poco, de que esos sonidos provocan efectos gratificantes para ellos, como conseguir una mamá sonriente o un poco de agua. Durante este periodo, los bebés desarrollan una atención aún muy limitada, pero comienzan a fijarse en los objetos que los rodean y en los que más se fijan otras personas. Esa atención, aunque breve, pues pierden el interés rápidamente, supone su primera toma de contacto con ese vocabulario referencial. No tienen capacidad todavía de comprender ningún aspecto gramatical, pero empiezan a conseguir lo que quieren emitiendo ciertos sonidos, y eso es fantástico para ellos. Durante este periodo se dan cuenta de la permanencia de los objetos, y es por ello que pueden ejercitar la pragmática, la intención. En ese instante entre los 10 y los 12 meses, son capaces de darse cuenta de que desean algo que permanece ante ellos y ponen en marcha sus habilidades para modificar la conducta del oyente, realizando de ese modo un acto ilocutivo. Durante sus primeros meses de vida, su visión va cambiando y mejorando muy rápidamente, pero no será hasta alrededor de los 6 meses cuando el bebé sea capaz de agarrar cosas con sus manos, y esto es esencial para que se desarrolle ese acto ilocutivo que acabo de mencionar. A los 8 meses, la habilidad estará en el punto perfecto para que pocas semanas más tarde ocurra la magia.

1 A 2 AÑOS

Del primer al segundo año, el niño es capaz de inhibir los estímulos irrelevantes y algunas respuestas automáticas. Al llegar a los dos años, la memoria operativa está mucho más desarrollada. Esto le permite experimentar esa explosión de vocabulario, el básico desarrollo morfológico que les hace pronunciar los primeros intentos de artículos, que no son otra cosa que vocales, y sobre todo expresar sus intenciones. Durante esta época se fijan mucho más en los objetos y en sus características, aunque su atención está supeditada al contexto y a su propio interés. Las nuevas habilidades visoespaciales y motoras le permiten descubrir el mundo a mucha más velocidad, y eso multiplica exponencialmente su vocabulario al experimentar con una realidad más amplia y compleja.

2 A 3 AÑOS

Todo este proceso mejora y evoluciona progresivamente durante esta etapa. Las habilidades conseguidas en la época anterior se perfeccionan y la memoria operativa mejorada les permite relacionar las palabras en mapas conceptuales para aprender una media de 9 palabras diarias. Esta mejora en las funciones ejecutivas es la razón del sorprendente desarrollo sintáctico que realizan durante esta edad. La morfología y la sintaxis son niveles muy complejos de la lengua, por lo que se trata de un periodo lingüístico muy, muy sensible, que hay que aprovechar al máximo.

3 A 4 AÑOS

Durante esta etapa aumenta la atención sostenida, y aunque cometen errores disciernen mejor entre los aspectos relevantes de la tarea y los irrelevantes. Además, estamos en la etapa en la que empezarán a ser capaces de planificar. También son más capaces de inhibir respuestas automáticas (aunque no siempre), mejora su memoria operativa, mejoran sus estrategias metacognitivas, y sus habilidades visomotoras, la lateralidad y percepción espacial despuntan especialmente. Se van dando cuenta en esta etapa de que las frases están formadas por palabras, y su desarrollo morfológico y sintáctico explora el terreno de los verbos: una de las partes más complejas de la lengua. Su rápido dominio gramatical (salvando errores de sobrerregularización) está fuertemente ligado a esa atención sostenida en las conversaciones con otras personas y a su memoria operativa. Y sobre todo, a distinguir lo relevante de lo irrelevante y a su metacognición, pues se van dando cuenta ellos mismos de sus propios errores y van modificando su lenguaje para cometer cada vez menos fallos. En esta época también hay un importante hito en cuanto al lenguaje matemático, ligado a esa atención y a la memoria operativa, pero también a las habilidades visoespaciales, ya que las matemáticas están muy ligadas al espacio y a la posición de los objetos.

4 A 5 AÑOS

En esta época hay una evolución de la etapa anterior. Van perfeccionando habilidades que ya habían alcanzado y eso les permite descubrir las sílabas. El lenguaje matemático, muy importante en esta etapa, se enlaza con el desarrollo sintáctico y la capacidad de establecer concordancias de género y número. Todavía tienen fallos en algunos verbos, sobre todo con el tiempo condicional, pero en breve serán capaces de corregirlos.

5 A 6 AÑOS

Se trata de ascender un nuevo escalón en las habilidades adquiridas entre los 3 y los 4 años, por lo que irán desgranando la percepción del lenguaje hasta descubrir las sílabas, mejorarán su desarrollo semántico y sintáctico y estarán plenamente preparados para su entrada en la Educación Primaria.

EN ADELANTE

Desde este momento la atención sostenida mejorará poco a poco, serán capaces de utilizar estrategias para mantener dicha atención y podrán planificarla. Su memoria operativa también avanza, así como su capacidad de categorizar, completamente imprescindible para el desarrollo lingüístico, especialmente en cuestiones sintácticas. La capacidad de clasificar y planificar se dispara, por lo que podrán alcanzar sus mejores hitos hasta la fecha, sobre todo en los aspectos más complejos y abstractos del lenguaje. Sus capacidades visoperceptivas, visomotoras y visoespaciales van mejorando en esta etapa hasta conseguir las de un adulto a la edad de 12 años. Eso les permite manejar el lenguaje y las matemáticas a un nivel muy superior de complejidad, y desarrollar su aprendizaje sobre el mundo de manera que unos retroalimenten a otros y la curiosidad no se acabe.

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